Las visitas se tienen que ir.
Tino estaba francamente hasta su coronilla. Había vivido una vida «diferente» ya que su madre los había abandonado desde pequeños y su padre se había dedicado a educar, alimentar y a brindarles cariño a sus 6 hijos. De alguna manera, aunque el padre también había estado de proveedor de todos ellos, no había estado muy […]
Leer más…