El Abrazo que tanto hace falta.

Hace dos días fue el cumpleaños de mi ahijada Gina. Ya creció mi querida niña y hoy es madre de dos hijos preciosos. Me decía que este cumpleaños le habían faltado muchos, muchos abrazos. Que recordaba los últimos en donde estaba exhausta por atender a sus inquietos niños y que su sueño era estar solita, descansando y disfrutando de un masaje o una experiencia en donde pudiese recargar sus baterías.

Hoy extraña el contacto físico con amigos, familia y demás. “Es que quisiera estar con ellos y tener una fiesta llena de cariño, de risas, de contacto con tanta gente que quiero tanto.”

Quisiera suponer que muchos que la conocemos, también extrañamos su calidez, su cariño y eso que solo ella puede darnos a sus familiares y amigos.

Me queda claro que lo mismo esta pasándonos a muchísimos que andamos aislados y esperando y rezando a que esto termine. He leído mucho sobre los efectos – desconocidos – de este aislamiento y distanciamiento. Realmente es algo – como tantas cosas – que hasta que no lo perdemos , no apreciamos.

Tenemos, sin embargo varios posibles remedios. Usemos lo que sí tenemos. Whatts, Chatts, Zoom y este teléfono dichoso que nos mantiene conectados con el mundo. Ya he tenido un par de experiencias muy emotivas con un par de gentes en donde les he dicho que le doy gracias a Dios porque la vida me los puso en el camino y que ha sido mucho más llevadero todo este tiempo.

¿Que nos sentimos mas sensibles y a veces a punto de soltar toda una serie de emociones? ¡Por supuesto! Me parece que es lógico y normal en estos tiempos. Creo que esos abrazos físicos que tanto nos hacen falta, bien podríamos cambiarlos por agradecer, reconocer y “abrazar virtualmente” a tanta gente que de verdad se lo merece y luego no nos hemos tomado el tiempo para decírselos. Es un momento muy especial e invaluable para preguntarle a la gente ¿Cómo estás? ¿Qué es lo que más te preocupa? Es sorprendente la diversidad de cosas que he escuchado en estos días. Desde gente que se siente física o emocionalmente mal o muy mal, hasta gente que va a ser padre o madre ya o en un par de semanas y está preocupada por ir al hospital y que se contagien. O el que la hija de un querido amigo está atrapada en India (el miércoles les escribo de esto).

Parte de la gran enseñanza de estos tiempos es voltear hacia el otro y escucharlo. Olvidarnos por unos instantes de nosotros y de TOODOOS nuestros problemas y humildemente honrar la historia y problemas del otro y en una actitud de SERVICIO, atenderlo y escucharlo. Jesús nos puso la muestra. SIENDO ÉL QUIÉN ES. Se revistió de humildad y de un amor servicial y nos escuchó. Nos sigue escuchando. Nos sigue abrazando. Nos sigue cuidando. Sabemos que nos cuida.

Hagamos nuestra parte en estos días tan nuevos e interesantes. Escuchemos, abracemos y sirvamos.

Buena semana,

Jorge Ocaranza Freyria

Un comentario sobre “El Abrazo que tanto hace falta.

  1. Anónimo

    Que importante es sentirse apreciado por los cimpañeros cuando llegamos a la oficina y un apretón de mano o un abrazo nos marca el inicio de la jornada,…aunque sea virtualmente,…recibe un fuerte abrazo….

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