El árbol de Navidad vacío y tu generosidad.

Esta semana pasé a visitar a mi mamá. Pasando por el árbol de navidad – que ya es de plástico – vi como había ya un regalo bajo el árbol. Me impresionó muchísimo porque recuerdo perfectamente cómo de chico había ya a estas alturas muchos, muchísimos regalos.

Mis papás eran médicos y ayudaban a cientos de familiares, amigos y conocidos. Una manera de agradecerles era enviándoles algo en la Navidad. Para nosotros los hijos, era siempre muy divertido y emocionante abrir regalo tras regalo que les enviaban.

Mi papá ya murió, mi mamá ya casi no sale de su casa. La ayuda a otros casi ha terminado. Los regalos de Navidad han dejado de llegar. Me parece también que la gente regala y demuestra menos su agradecimiento y su afecto.

Supongo que así es la vida. En tanto alguien te da algo importante, tu le regresas un cachito de lo que te dio. Aunque pensándolo bien, a veces “se nos va” o andamos muy carrereados, preocupados y demás como para hacerle sentir al otro que es importante para nosotros o que le agradecemos lo que es para nosotros.

Más que tratar de incrementar las ventas en esta temporada o de darle un tono de consumismo a la época, pienso que sería una buena temporada para trabajar con nuestra generosidad.

Esa generosidad que luego anda tan dormida, tan echada y a veces francamente muerta.

Me refiero a la generosidad en hechos y tiempo para los demás y también a la generosidad económica.

Déjame inventar algo. Haz una lista de las gentes más importantes para ti. En tu familia, en tu trabajo y de tus amigos. Decide darles algo de ti para ellos; una carta, un dibujo, algo que hagas tú. Hazles saber que son importantes para ti. El darles algo especialmente comprado para ellos no es otra cosa que hacerles sentir que te has tomado un tiempo para ellos. ¡Eso es lo importante!

¿Que tú no eres de esos que andan regalando? ¿Que de eso se encarga tu pareja?  Pues te informo que tú generosómetro está muy bajo – o muriéndose – . No te extrañe que tampoco recibas mucho de la gente.  No solo en lo tangible sino en lo no tangible – afecto, cariño, abrazos, etc.

¡Que penoso es ver a gente que de verdad no es generosa!  Que cuenta los pesos en sus propinas, los segundos en sus llamadas y los abrazos y besos que bien podría dar.

¿Como anda tu generosómetro en esta etapa de tu vida?

¿Más bien quieres que los demás te den y vuelvan a dar, antes de que tú veas hacia fuera y des algo de lo que te fue prestado o encargado precisamente para que lo dieces a los demás?

Luego nos esperamos a que nos den, para nosotros dar algo. Así no inicia el círculo virtuoso de dar y recibir. Hay que dar e iniciar nosotros.

Esta temporada es un pretexto perfecto para que en medio de esta turbulencia emocional y mercadológica, puedas ir desarrollando tu generosidad hacia los demás.

No vaya a ser que un día de estos nada más ya no logre salir mas nada …

Muchos saludos ,

JOF

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