La tortuga persistente

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En uno de los lagos de uno de los templos de una de las ciudades del sur de China; vive una tortuga.

Un par de días de nublados constantes habían enfriado su estanque más de lo habitual. Un pequeño espacio en las nubes proyectaba unos cálidos rayos de sol sobre la plataforma de madera que rodeaba el estanque. Su lugar preferido para asolearse.

El tema era lograr salirse del agua y subirse a la plataforma. Había visto a su padre  subirse por una esquina y la tortuga llevaba varios meses decidiendo subirse por ahi y no dar la vuelta como siempre lo hacía. Le tomaría medio día dar la vuelta y el sol se habría ido.

Así que, finalmente decidió subir.  Usando sus dos manos y sus afiladas uñas, se agarró de la esquina y comenzó a subir. Primero la cabeza, luego el cuello y finalmente la parte delantera de su cuerpo estaba fuera del agua.

No estaba difícil!. Casi había sacado medio cuerpo cuando los brazos ya no jalaban y las patas traseras no lograban aferrarse a nada. La tortuga se quedó como suspendida en el aire y cuando parecía que iba a sacar la última parte del cuerpo; su peso le ganaba y caía de vuelta al agua.

“ No estuvo mal “ pensó. Casi lo logro a la primera. Intentó una segunda vez y cuando parecía que lo iba lograr volvió a caer.

Las nubes avanzaban y un ligero cambio en la luminosidad avisaba que quedaba poco tiempo de sol. Si no lograba subir pronto, perdería la oportunidad.

La tercera vez que lo intentó, la tortuga parecía algo cansada. Un pequeño grupo nos habíamos juntado a ver su intento y la animábamos con silbidos y aplausos.  La tortuga volvía a intentarlo y volvía a caer en  el último segundo.

El grupo estaba muy animado viendo el gran esfuerzo de la tortuga, pero después de cada falla por lograr subir, el grupo fue haciéndose más pequeño. Cada quien siguió con su camino y dejaba a la tortuga hacer lo suyo.

La tortuga estaba exhausta. Cada intento por salir y subir le consumía mucha energía física y emocional. Sus patas delanteras estaban acalambradas. Su columna estaba muy adolorida . Su corazón bombeaba como loco.

Lo peor es que empezaba a pensar que no lo lograría. Ese pensamiento estaba creciendo y amenazaba con efectivamente lograr que no pudiera cumplir con su objetivo. Su mente estaba decidiendo que no podría.

Una vez más lo intentaba. Volvía a caer. Otra vez más. Hasta que los últimos del grupo nos aburrimos de ver sus intentos y seguimos con nuestro camino. 

Siempre hay razones de sobra y pretextos para que no logremos lo que nos proponemos. Razones válidas y hasta lógicas.

Lo cierto es que la tortuga siguió intentando y cuando volví a buscar con la mirada ese punto de la plataforma; vi como la tortuga había logrado subirse.

Ja! Bien hecho por la tortuga. Siguió intentándolo hasta que lo logró. Sin importar nada más.

Como anda tu tortuga interna?

Se da por vencida fácilmente?

Normalmente encuentra el pretexto o razón lógica para no lograr lo que quiere o se propone?

Nos deseo que nuestra tortuga interna sea lo suficientemente persistente como para vencer lo que tenga que superar para lograr nuestros objetivos y sueños.

Buen día

JOF

2 comentarios sobre “La tortuga persistente

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