Tathagata y su buda de estuco.

Tathagata era un monje budista diferente a sus compañeros. Era un líder nato, muy entusiasta y de una complexión que imponía. Por esa razón, fue escogido como encargado del proyecto de mover a su amado buda a su nuevo lugar en un templo nuevo en Wat Traimit. El buda medía casi 5 metros y resultó ser mucho mas pesado de lo que se pensaba. 

Tathagata diseñó una estructura para irlo moviendo en el no tan largo trayecto hacia sus nuevos aposentos. Lo iban transportando sobre una plataforma que rodaba sobre largos troncos. A medio camino se desató una fuerte lluvia. No era raro que en Bangkok lloviese intempestivamente de esa manera. El grueso estuco del buda pronto se mojó y los monjes redoblaron esfuerzos para llevar a su tesoro al cobertizo de su nueva morada.

Sin embargo, el daño estaba hecho. El estuco se empapó y empezó a resquebrajarse, a caer y a mostrar unos extraños destellos dorados del interior. Cual sería la sorpresa de Tathagata y sus compañeros, cuando se dieron cuenta que dentro del estuco estaba una imagen del buda de oro sólido. La imagen de oro sólido mas grande de un buda.

Por ahí del siglo XIII, los monjes habían cubierto su preciada estatua de oro sólido con estuco para protegerla, debido a que se avecinaban tiempos de guerra. Habían guardado el secreto tan bien que el preciado oro había quedado enterrado durante siglos.

Tathagata meditaba días después y se daba cuenta de que él era como esa estatua. En tiempos de crisis, desarrollaba gruesas y protectoras capas exteriores en su corazón y en su persona. Era claro que estos fuertes mecanismos de defensa lograban oscurecer y guardar sus dones mas valiosos. “Tatha” concluía que era necesario romper con sus defensas para llegar a esa increíble compasión y amor que bien sabía y conocía que tenía dentro.

Todo ese oro precioso que tenemos dentro debe salir, brillar e iluminar nuestras vidas y las de los demás. Que no quede guardado ese gran secreto que tenemos en nuestros corazones. Qua salga, que brille, que haga lo que sabe hacer.

Tengamos también mucho cuidado al juzgar a los demás. Podemos percibir y criticar “esa gruesa capa de estuco” en los demás. Por dentro, probablemente exista una sólida estructura de oro y piedras preciosas. No todo lo que brilla es oro, pero también podría ser que lo que muchas veces no brilla es oro sólido por dentro.

Buena semana equipo!

Jorge Oca

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