6 de Junio

El domingo pasado me ofreció el destino la posibilidad de ser Presidente de Casilla. Por un lado tuve la suerte de que los que nacíamos en septiembre pudiésemos aceptar el que fuésemos funcionarios de casilla. Acepté y por la escolaridad me nombraron presidente de la misma. Por cierto que después de los 60 ya no hubiese podido. Última oportunidad. 

El INE hace un gran trabajo en organizar las elecciones. Para empezar, es una muy buena idea el que los vecinos seamos los que participemos en la casilla. En la nuestra, éramos 4 mujeres y dos hombres. Desde una joven de 19 años, otra de 25, otra de 35, un hombre en los cuarentas, otra mujer de casi 50 y un  servidor de 58. Todos gustosos, comprometidos y mostrando que organizados, comunicados y con ganas, podemos de verdad hacer lo que nos propongamos. Se vio claro lo que juntos podemos lograr para cambiar y mejorar a nuestro país. Existe mucho talento y unidos podemos hacerlo.

Los vecinos y personas de la colonia votamos ahí. Desde parientes, amigos, el peluquero, el del gimnasio y hasta los de la parroquia hicieron su fila y ejercieron su derecho a votar y a escoger a los administradores de nuestros recursos. Tuvimos la presencia de observadores de cinco partidos y junto con ellos trabajamos de manera cordial, amable y cada quien haciendo lo que nos correspondía. En nuestras casillas votaron el 70 % de los electores y la fuerza de la comunidad se hizo notar. Un destello de lo que juntos podemos lograr. Decidir lo que todos queremos y NO lo que pocos quieren.

Me llamó mucho la atención como gran parte del problema, por así llamarlo, está en nuestras mentes. “La loca de la casa” es la que nos puede hacer vivir felices o miserables. Mucha gente traía su pluma, pero la realidad es que con cualquier color, tinta o crayola, el voto era válido. Tuve el caso de unos votos que fueron rayados hasta casi afectar al papel. Muchos pensaron que no estarían en la lista de electores, otros que por alguna razón no se les dejaría o afectaría en su votación. Todos llegaron, fueron muy bien tratados y pudieron votar en calma, en orden y sin presión alguna.

Me parece que también debemos propagar y “cacarear” cuando las cosas ocurren en nuestro país de buena manera. De como muchos hacemos las cosas bien. Entiendo que las noticias obscuras y amarillistas son las que mas venden. Pienso que debemos también difundir lo bueno. En nuestras 9 casillas, donde estuvimos, mas de 4,000 ciudadanos desde los 18 hasta mas de 90 años, ejercimos nuestro voto con toda tranquilidad.

Aprecié mucho el que varias personas nos agradecieran nuestro trabajo. De verdad que era mucho y muy intenso y se agradece el que algunos se tomen un tiempo para reconocerlo. ¡Que importante es agradecer el trabajo de los demás!

Me di cuenta de lo poco informados que estamos. Mucha gente recibía las cuatro boletas – en el caso de nuestro estado – y sabía por quién NO quería votar y no necesariamente conocía a quienes eran los que estaban en los puestos de los diferentes administradores que debían escoger. Pareciera que debemos estar mucho mejor informados. Ahí vamos.

Hubo una persona de casi 90 años que llegó caminando con mucha dificultad, cargando su bolsa de plástico en donde se acumulaba su orina. En la otra mano tenía una lata de sardinas y unas tortillas que seguramente serían su alimento del día. Luego llegaría el candidato a la presidencia municipal, seguido por un séquito de fotógrafos y zopilotes. Luego un joven que estudiaba para sacerdote, un mecánico que tenía las manos llenas de grasa, una familia entera que acudían juntos a votar. Todos y cada uno, mexicanos con sueños, necesidades y temas por resolver. Nuestra diversidad nos hace muy ricos y valiosos. Nuestras grandes diferencias nos enriquecen, pero habrá algunas con las que habremos que trabajar como comunidad. Mucha gente olvidada y relegada por el sistema y por muchos de nosotros. Es nuestra responsabilidad trabajar para acortar esa brecha tan grande en tantos aspectos. En lo educativo, en lo alimenticio, en la salud, en lo económico. Sin duda que todos somos una parte importante del todo. Todos somos uno y en cierto sentido todos nos debemos a todos.

En fin, meditaciones de la elección que espero en lo personal me ubiquen y logren motivar a ser mejor en varios aspectos.

¡Saludos  equipo!

Jorge Oca

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