Las ballenas han regresado.

En el centro y delante del grupo de ballenas iba Lanka, la confiable, segura y siempre protectora matriarca. Este recorrido anual lo había realizado durante mas de 40 años y esta gran hembra no dejaba de maravillarse en cuanto a lo similar y a lo diferente que podría ser cada migración. Igual, porque siempre empezaba en las costas de Alaska cuando la temperatura del agua variaba casi imperceptiblemente y la comida bajaba en cantidad. Entonces, las ballenas se dirigían al sur con sus crías y buscarían aparearse de nuevo. El ciclo de la vida, año tras año.

Este año era diferente, pensaba Lanka. Había cosas que no eran como en años anteriores. El agua estaba mas clara y con menos contaminantes. Todo su cuerpo lo había sentido. Sus ojos, su sistema digestivo y hasta su piel eran otros. Habían encontrado mucho más comida en su recorrido. Mas krill – alimento microscópico – y mas peces de todo tamaño. Como que la pesca había sido mucho menor por parte de los habitantes de la tierra. Habían llegado a una de sus partes preferidas del recorrido, justo frente a esa bahía especial en donde el sabor del alimento era suculento.

Zury estaba emocionada de lo que su abuela le platicaba.

¡¡ Mijita , ahí vienen las ballenas!!. Vienen cuatro saliendo detrás del morro. ¡¡Se ven uno, dos, tres, cuatro chorros!! Viene por delante una ballena grande y justo detrás otras dos también de buen tamaño y una mas pequeña detrás.

Photo by RODNAE Productions on Pexels.com

Zury tenía 13 años y sabía mucho de ballenas, de delfines y de muchas especies del mar. Había nacido ciega y su pasión desde siempre había sido aprender todo sobre el mar. Zury había aprendido a leer en braille para no depender de los demás y de igual manera había aprendido inglés para seguir conociendo y estudiando sobre su amado océano y su gran importancia para el equilibrio en el planeta. Zury se bajaba su cubrebocas e intentaba oler y captar a su manera todo lo que pasaba en ese vasto océano que se desplegaba frente a ella y que le invadía siempre sus diferentes sentidos.

Photo by cottonbro on Pexels.com

Zury jugaba con ponerse en la mente de las ballenas que pasaban y ahora sentía claramente como si fuera la matriarca nadando frente a las otras. Zury sonreía y estirando sus brazos hacia donde suponía estaban las ballenas les mandaba una bendición llena de cariño, de luz y de esperanza.

Lanka sintió algo intenso. Sintió una oleada de una energía increíble dentro de ella. Hace tiempo que no saltaba por el simple gusto de saltar. Lanka se puso a jugar y animó a sus compañeras a zambullirse hacia las profundidades y a subir a toda velocidad para sacar del agua, casi la totalidad de su cuerpo y caer estrepitosamente y creando olas increibles llenas de espuma. La abuela le decía a Zury que las ballenas “le estaban saltando” y pocas veces había tenido tanta razón. Fue un espectáculo mágico que duraría casi media hora y que a Zury la emocionó intensamente. 

Photo by Silvana Palacios on Pexels.com

Lanka había sentido esta conexión con “alguien de la tierra” en dos o tres ocasiones durante su vida. Había sido una conexión fuerte y clara. Ahora le rendía tributo a ese alguien que suponía le enviaba esa energía tan pura desde ese promontorio.

Zury sintió la conexión con toda claridad. Sentía esa energía tan intensa que venía del mar y de esa ballena. Se limpió unas lágrimas, le envió un beso y no dejó de despedirlas agitando sus brazos hasta que su abuela le diría que las ballenas se habían retirado.

Desde aquí le mandamos bendiciones a nuestro planeta. Bendiciones a las “Zurys” que “ven” lo esencial y que vibran con este mundo y con los temas fundamentales. Bendiciones a las “Lankas”, regalos para nosotros de nuestro Creador, que nos recuerda que nos quiere, que nos protege y que nunca nos olvida. Nos recuerda siempre de las maravillas que ocurren a nuestro alrededor y que no vemos, o a veces no queremos ver.

Photo by Julia Volk on Pexels.com

¡Abrazo equipo!

Jorge Oca

7 comentarios sobre “Las ballenas han regresado.

  1. Anónimo

    Una gran historia que nos habla de las concecciones entre el hombre y la naturaleza, a veces tenemos que taparnos los ojos para poder realmente ver y sentir lo que tenemos a nuestro alrededor. Gracias JOF

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