Clases de Salsa.

Una de las actividades que se pueden hacer en Cuba es tomar una clase de salsa. Así que, puestos y dispuestos, estuvimos listos para disfrutar de una hora de entrenamiento o aprendizaje de baile.

Subimos por un derruido edificio de la vieja Habana a un segundo piso y ahí, Walter, nuestro instructor nos enseñaría los pasos básicos de la salsa.  Estábamos frente a un gran espejo y cada uno de los 10 que íbamos (5 parejas), bailaría con su instructor/pareja personal. Toda una experiencia.

Me tocó una cubana joven, güerita, bastante mona y a mí, la verdad es que me gusta mucho bailar. Así que me dispuse a aprender y a pasar una muy agradable clase.

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“Estas muy tenso” me dijo después de los primeros momentos. Si pones tensos las brazos, te vas a cansar tu y de paso me vas a cansar a mi.  “¿Tenso yo?, ¿Cuál tenso?”, pensaba, mientras empezaba a concentrarme en estar más suelto, más ligero y hacer que mi pareja y yo estuviésemos mejor.

“Tu eres el líder y no me estas transmitiendo bien hacia donde quieres que bailemos.”  ¿Perdón? Le pregunté con una cara de ¿whaaaat?. ¿Apenas me estoy poniendo flojito y ya quieres otra cosa?. “SI te andas moviendo mucho, no me dices con claridad lo que quieres y hacia donde quieres que hagamos el siguiente paso. Me pierdo con facilidad si tu no me guías con claridad. “Pero si siempre he bailado así”, pensaba para mis adentros.

“Okeeeyyy”, pensé; al entender que me estaban dando clases de vida. Empecé a sentir como mi frente se empezaba a aperlar de sudor.“Estas aprendiendo rápido y bailando bien”, me decía “mi teacher” y veía como mi ego se relajaba y respiraba por unos segundos antes de seguir con su ataque inmisericorde.

“Después de que me lleves por estos pasos, dame un poco de descanso o de recreo”. De esa manera, me dejas descansar y puedo después seguirte mejor en los pasos que dispongas. “Tómala barbón, otro gancho al hígado perfectamente ganado”.  Me sentía como el chiquillo que piensa que decide en su relación, pero que es su pareja la que con paciencia y cariño lo va educando.

“Cuando me marcas para que yo dé la vuelta, no subas mucho la mano porque estas alto y haces que me estire demasiado y me mueva por todos lados”. Traducción:    “Fíjate en tu pareja, no solo en ti. Sí piensas en ella (aunque sea por unos instantes microcósmicos), ella bailará mucho mejor, la pareja bailará y lucirá mucho y el baile será sensacional.

Para ese momento ya sudaba copiosamente. Me veía a los ojos y supongo que viendo algo de potencial bruto en mí, me volvía a echar porras y decía que tenia que disfrutarlo. Yo sudaba copiosamente y pensaba en relajarme, guiar bien, pensar en ella, llevar las cuentas de los pasos y disfrutar. Mi cerebro comenzaba a echar humo y yo a sudar aún mas.

Muy bien, me animaba ya casi al final de la clase. “Lo estas haciendo de maravilla.”

Algo me decía que me estaba preparando para la lección final. “Ahora llévame y bailemos por todos lados y no solo en nuestro lugar.”  Entonces me dispuse a bailar como Fred Astaire y demostrar todo lo que había aprendido. La prueba. Mis primeros pasos fueron buenos, pero luego no guié bien, me tensé, medio corregí y todo se derrumbó.

Mi maestra me veía con cara de “¿Y luego?.” Después de tres intentos fallidos, entendí que para hacer las cosas bien, hay que practicar. A veces hay que practicar mucho.

Veríamos después, bailar a los maestros juntos y fuimos testigos de un baile increíble. En un circulo, con una gracia fabulosa, giraban, se entrelazaban, subían, bajaban y hacían verdadera magia entre ellos. Los miraba completamente fascinado y pensaba en lo mucho que me gustaría bailar así. Sentía que me habían dado las bases, pero que para llegar a ese nivel habría que practicar en serio y dedicarle el tiempo necesario.

Supongo que la vida es exactamente eso. Tener claros los fundamentos de los pasos. Pensar en el otro. Tomar la responsabilidad de nuestra función en ella. Disfrutarlo. Practicar. Volver a intentar después de equivocarte. Tener la firme visión de lo que un gran baile puede llegar a ser. Escoger una buena pareja. Escucharla. Ser humilde. Seguir tus valores siempre. Sin duda disfrutar de todo el proceso.

Un gran saludo desde aquí a mi gran maestra cubana de Salsa.

Buen dia

Jorge Ocaranza Freyria

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