Lecciones de Cuba

Haber viajado a Cuba ha sido una gran experiencia. Aunque te platican y comentan sobre lo que sucede allá, nada te prepara realmente para vivir esa experiencia. Conoce uno a cubanos, ha leído uno a cubanos famosos, o bailado y cantado su música o degustado sus puros o su ron. Aunque creo que todos tenemos algo de cubanos dentro de nosotros, la realidad con lo que te encuentras en Cuba es otra.

¿Cómo hacerle justicia a lo que ha vivido la gente? ¿Cómo retratar de alguna manera imparcial lo que sucede? ¿Cómo no permitir que lo que uno experimenta remueva a fondo en lo que uno cree? Esta muy difícil.

Cuba es una isla grande, con grandes litorales, en una posición por demás estratégica y con un clima envidiable. Imagino a esa isla poblada de japoneses. O habiendo sido adquirida por los americanos. O que los españoles la siguieran manteniendo como colonia. O que no hubieran aniquilado a los indigenas y que no hubiesen traído a negros de Africa como esclavos. O que Marti, Batista, el Che y Fidel no hubiesen existido. Que Kennedy no hubiese firmado lo que firmó para tener que quitar sus misiles de Turquía y que los rusos hiciesen lo mismo en Cuba.

La única verdad es que hoy, Cuba es lo que es. Los cubanos son lo que son y tienen lo que tienen. Aunque lo más notorio es lo que no tienen. La lista es larga y es una verdadera tragedia y vergüenza darse uno cuenta de lo que no tienen.

No hay coches nuevos porque realmente nadie los compra. No hay industria que produzca. No hay lanchas en las bahías ni en las entradas de mar por la Habana. La mayoría se las han llevado hacia Miami buscando tocar tierra americana y lograr la ciudadania automática. Hay muy pocas tiendas. No hay muchos que tengan recursos para comprar. No hay publicidad en las calles. Hay pocas cosas en las tiendas ( algo de arroz, frijol, aceite y jabón en polvo). En las que sí hay, las colas de la gente que quiere alcanzar a comprar algo son largas.

Hay escasez tremenda de casi todo. Venezuela no surtió gasolina hace tres semanas y no hubo transporte público durante días. La gente se quedó sin moverse. Hay trabajo pero muy mal pagado. Hay fama de buenos alcances médicos, pero los insumos y medicinas básicas no existen.

Nuestra guía nos decía que la dieta en Cuba no es opcional. Realmente esa palabra en Cuba no aplica mucho. No hay opciones. Hay lo que hay.

 

Nos tocó celebrar los 500 años de La Habana. La gente salió a las calles a festejar. No vimos puestos de comida ni de souvenirs ni de bebidas, golosinas o demás. Sentimos eso sí, una gran seguridad, pero como me diría un sacerdote que conocí; vimos y sentimos a un pueblo sin esperanza.

 

Vimos también un gran grupo de jóvenes en las festividades. Chavos conectados al mundo a través de sus celulares, de sus corazones y de sus ilusiones. Ellos tienen la sangre de tantos antepasados y seguramente cambiarán la historia de ellos y de su país. Como diría Pablo Milanés; todavía quedan restos de humedad… llenarán este breve espacio en que no estamos… nadie sabe lo que harán…  romperán todos los esquemas… los jóvenes lo harán.

¿Como anda tu Cuba interna?

¿Has logrado detonar y desarrollar tu grandísimo potencial? ¿O mas bien eres esclavo de mucha de tu historia?

¿Cómo anda tu esperanza?

¿Te das cuenta de todo lo que podrías hacer y lograr con lo que ERES?

¿Le dedicas más tiempo a lamentarte y a quejarte del ayer, o más bien vives tu hoy plenamente?

Te deseo que llenes el breve espacio que aún te queda y que brilles deliciosa e intensamente.

Saludos

Jorge Ocaranza Freyria.

2 comentarios sobre “Lecciones de Cuba

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