El Sueño de Manny

Manny no estaba a gusto con su situación. Trabajaba en una taquería que no necesariamente estaba bien ubicada. Por lo mismo, tampoco tenía muchos clientes que pasaran por ahí y comieran unos ricos tacos.

Bueno, hablando de tacos, la verdad es que no eran tan buenos. Las tortillas eran compradas y eran chicas y la carne no era de primera. Ni siquiera era de segunda. Las salsas eran ricas, pero seguido las diluían con agua para que alcanzaran. Aunque de hecho, nunca se acababan.

Por lo mismo, no tenían muchos clientes y los sueldos eran más bien bajos. No había seguro social ni prestaciones.

Manny estaba descuidado  en su persona y actualmente tenía una novia que recién había descubierto que le pintaba el cuerno con Lucho, el que limpiaba la taquería. Claro que él había empezado antes con la tal Ramona del puesto de frutas de la cuadra anterior.

Tal parecía que vivía dentro de una obra de teatro en donde todos pretendían hacer lo que tuvieran que hacer y finalmente los resultados eran patéticos.

Él pretendía ser un buen empleado, su jefe pretendía ser un buen jefe, pretendían entregar un buen producto y el cliente pretendía ser un buen cliente. A todos les valía un comino su parte y la del otro.

Por lo mismo cada uno terminaba viviendo lo que cada uno creaba.

Un buen día, Manny tuvo un sueño espectacular. Soñó que llegaba a trabajar a una taqueria que estaba ubicada en el mero centro de su ciudad. Llegaba temprano y ya estaban esperando varias camionetas de proveedores con la mejor carne fresca del mercado junto con suministros de primera para las salsas y demás. Se arreglaba junto a su lugar especial frente a un espejo grande y le gustaba lo que veía. Un uniforme impecable y recién planchado. Él estaba delgado y en muy buena condición física. Por alguna razón no dejaba de sonreír. Los clientes no dejaban de hacer una larga cola para entrar y los que salían lo hacían con la barriga llena y el corazón contento. Era un espectáculo ver qué tan contentos y satisfechos salían. Manny saldría ese día temprano porque se llevaba a su novia a un fin de semana largo a una playa cercana. Estaba realmente enamorado de ella.  Justo cuando ella llegaba por él y le daba un gran beso, Manny despertó del sueño y casi se le para el corazón al darse cuenta de lo que le esperaba en el día. En este otro sueño que no necesariamente era lo que él quería.

Esta historia verídica tiene dos finales:

En el primero, Manny quedó tan impresionado de su sueño, que no podía quitasre de la mente el olor de su novia ni el aspecto de él en el espejo. No podía dejar de ver las sonrisas de los clientes ni la suya al verse en el espejo.

Empezó a sonreír. Le gustó su sonrisa en el espejo. Comenzó a atender bien a los clientes. Hasta que se convirtió en una obsesión. El quería que sonrieran como en su sueño. Nadie se atrevió a volver a diluir las salsas cuando el estaba presente. Se enfurecía demasiado.  Decidió lograr que se comprara carne de primera sin que el dueño supiera.

Un martes, atendió a un cliente que no se dejaba hacer sonreír. Manny le dedico todo su encanto, lo atendió increíblemente y hasta le sirvió tacos de carne escogida por el. Parecía que el cliente lo estaba estudiando y evaluando. Manny quería la sonrisa.

Al final el cliente resultó ser el dueño de una de las mejores taquerías de la cuidad, ubicada en el mero centro. Le habían dicho de un empleado muy especial y había venido a contratarlo. Dos semanas después, Manny se vestía en su lugar especial y veía con una gran sonrisa como su uniforme estaba impecable y le gustaba lo que veía. Estaba emocionado al esperar descubrir a esa persona que usara ese perfume que tanto conocía y nunca olvidaría.

El segundo final es muy diferente. Manny sigue viviendo su vida apresurada, mediocre, y sin cumplir cabalmente ni con el ni con sus clientes ni con sus jefes. Sus relaciones van y vienen y muere enfermo,  solo e infeliz.

¿Estas contento con el sueño que estás viviendo y que has creado?

¿Hay alguna o algunas partes del sueño que podrías mejorar un poco o un mucho?

Tu decides QUE, COMO, CON QUIEN, PORQUE, HASTA CUANDO Y HASTA DONDE. FINALMENTE ES TU SUEÑO.

Que tu sonrisa y las sonrisas que logras en “tus clientes” iluminen tu vida y la de ellos para siempre.

Que tu sueño sea uno muy fregón. Como el de Manny. Espectacular, feliz, divertido, diferente, creativo, amoroso y todo lo que quieras soñar.

Y CREAR.

Dulces sueños,

Jorge Ocaranza Freyria

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