El Dragón Camaleón

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He tenido la fortuna de cruzar el charco del Pacifico y volver a visitar China después de 30 años de haber ido.

En el viaje anterior me encontré con un país que recién se abría al mundo. La experiencia fue intensa. Llena de cultura, asombro, bicicletas, pobreza y algo de agresividad en la gente.

Ahora iniciamos el viaje  por Shanghai. La China moderna. Veintitrés millones de habitantes. Una sorpresa fenomenal.

Lo primero que te sorprende es la infraestructura que ya existe. Aeropuerto moderno, estaciones de trenes que andan a 431 km/ hr y que haces el trayecto a la ciudad en 7 minutos.

Las carreteras y avenidas son modernas y ves segundos, terceros y cuartos pisos. Decenas de ellos. De primera.

Han controlado el tráfico con 16 o 17 líneas de metro con más de 600 kilómetros de largo.  Solo sacan pocas placas vehiculares más cada mes.  Mueven a todo el mundo eficiente y efectivamente.

Lo segundo impactante es la limpieza. No ves un papel ni basura tirada en la calle. Impresionante. Pareciera que estás en alguna ciudad europea por lo limpio.

Hay un silencio impactante en las calles. Las motocicletas son eléctricas para evitar contaminación de ruido y de combustión. Si tienes coche, no puedes tocar tú claxon en la zona del centro; cualquiera de las miles de cámaras con audio te captan y te multan al instante.

La seguridad en la ciudad es increíblemente alta. Cámaras en cada esquina y mucha policía mantienen el orden y la paz. Amén de que cualquier crimen es castigado prontamente.

No hay drogas. Si te encuentran con más de 50 gramos en tu persona no te cortan la mano; te matan. Existe la pena de muerte.

Trabajan muy duro los chinos. Tienen varios trabajos y muchísimos son pequeños empresarios. Pagan impuestos y pueden comprar, viajar por China y por el mundo sin problema. Hace 9 años que una nueva China existe.

Se casan más tarde y empiezan a haber divorcios.  La mayoría son   ateos y no creen en otra vida . Solo quieren un hijo. Ya pueden tener dos.

Hoy todos tienen su móvil. Casi todo lo que compran en la calle lo pagan con su móvil.

Hoy tomamos un tren de Shanghai hacia Hangzhou. En la terminal existía un orden total. Algunos millones de pasajeros pasan cada día por ahí. Nuestro tren salió 5 segundos antes de itinerario y lo abordamos en un orden irreal.

El comercio es impresionante. Todas las tiendas y cadenas americanas, europeas y asiáticas están presentes en cientos de centros comerciales.

El Dragón basado en una educación impresionante de su pueblo y en un liderazgo brillante se ha convertido en un dragón ordenado, limpio, puntual, trabajador y yo diría muy exitoso. El cambio ha sido muy grande y en muy poco tiempo.  Vaya que han podido cambiar los chinos.

!Si se puede!

Habrá que ver cómo están las ciudades del interior. Les sigo platicando.

Saludos

JOF

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