La sopa de rana y el «Preocupómetro».

El 31 de diciembre por la mañana,  Jairo estuvo presente en el brindis de su compañía. De repente, antes de hacer su brindis y desear todo tipo de bendiciones a su gente, se le ocurrió preguntarles, «¿Quién de ustedes es preocupón?» Para su sorpresa, casi la totalidad de los asistentes en los diferentes brindis levantaron sus manos.

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Jairo les dijo que no se preocuparan, porque el 2022 les tenía su buena dosis de temas para que sus preocupaciones se cumplieran. «Seguramente tendremos otra ola de Covid, algún tema de la naturaleza como un buen terremoto, un par de huracanes y porque no, «una Chiconguya morada» que te podrá afectar el sistema yugular mixto.»

Jairo entendió que de entrada muchos somos preocupones y lo que hemos vivido durante los últimos dos años ha incrementado sin duda nuestro “procupómetro”. «Es como hacer la famosa sopa de rana» les decía, “Para hacer una buena sopa de rana hay que meter una rana viva y hervir el agua. Si metes a la rana con el agua hirviendo, la rana salta y te quedas sin la sopa. Hay que meter a la rana en agua tibia e irle subiendo a la temperatura. La rana sin darse cuenta, se convierte en una deliciosa sopa.”

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Pareciera que hay «una olla enorme» en donde, estamos preparando – sin estar conscientes – una sopa de nosotros mismos. Las preocupaciones, los miedos, los temores nos van “subiendo la temperatura” de nuestra «autosopa» y sin darnos cuenta, poco a poco nos vamos afectando mental y físicamente por esto. Curiosamente, la energía negativa de tanta preocupación atrae precisamente eso: que nuestros miedos y preocupaciones se cumplan. Baja nuestra energía y  el sistema inmunológico no trabaja como debería y es mucho más fácil enfermarse ( ojo, no hay que ni pensarlo…). 

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Jairo le decía a su gente que tenían que estar conscientes del uso de su energía durante cada día. «Es tu decisión, si la usas para crear, para disfrutar y para servir o amar, o si la usas para preocuparte, para vivir en el miedo y por decirlo de otra manera, en el infierno.

Jairo se quedó muy pensativo por el nivel que percibió de preocupación y de miedo en la gente. Moviendo la cabeza de lado a lado, concluyó que no era el lugar donde deberíamos de vivir. «Lo mejor de nosotros mismos, de ninguna manera puede salir e iluminar si andamos en “ese modo de sufrimiento”», concluía. Hasta se vuelve uno adicto…

¿Cómo anda tu preocupómetro?

¿Qué tan caliente está la sopa «de ti mismo» que tu mente esta cocinando?

¿Cómo le vas a hacer para “bajarle a las llamas”, salirte de la olla y empezar a usar tu energía para lo que sea que tú quieras?

Saludos cariñosos llenos de porras y entusiasmo.

Jorge Oca

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