No pierdas la confianza por un pedazo de cangrejo.

Samuel era una nutria muy especial. Desde pequeño, sus padres habían tenido un gran empeño y cariño en educarlo muy bien. La vida de la nutria es una vida de mucho trabajo, de muchas responsabilidades y por supuesto de gran disfrute.

Sammy fue encargado desde pequeño de varias tareas. Fue aprendiendo el arte de construir y mantener las represas que eran tan importantes para la vida de las nutrias. Aprendió a pescar y a almacenar la comida para los tiempos difíciles. Aprendió también, por supuesto, a hablar y a trabajar en equipo. Sus padres siempre fueron muy insistentes en el tema social del grupo en esa zona tan bendecida por bosques, ríos y peces deliciosos.

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Sammy había escuchado a su padre repetirle casi hasta el cansancio; “¡Sammy no te quemes por un pedazo de cangrejo!”. La verdad es que no había entendido al 100 qué es lo que quería decirle su querido padre.

Así que en su cumpleaños número 13, una fecha muy especial para las nutrias, Sam le preguntó a su papá el significado de lo que le repetía constantemente.

“Mira Samuel, la Confianza en las Nutrias es un tema fundamental. Todos confiamos en que los demás harán su parte. Confiamos en que las represas están perfectamente hechas y reforzadas, confiamos en que los que van por comida harán su trabajo y nos darán de comer. Confiamos en que los que tienen los turnos para cuidarnos y cuidar a nuestras áreas principales lo harán de muy buena manera. Hay ocasiones en las que uno podría no cumplir con sus tareas, no cumplir con sus promesas o no atender adecuadamente a los demás. Hay otras ocasiones en las que podemos hablar mal de la gente, abusar de su confianza o simplemente tener flojera y no cumplir o hacer a medias las tareas. De esta manera perdemos la Confianza del grupo y de las personas en nosotros. Eso no nos lo podemos permitir. Muchas veces, por un pedazo de cangrejo, perdemos la confianza en los demás.”

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El buen Sammy estuvo meditando las palabras de su padre y entendió muy bien a lo que se refería. Él Confiaba en sus padres completamente y lo hacía porque ellos sin duda que cumplían con él en muchos aspectos.

«Sammy, tienes que hacer muchas veces lo que las otras nutrias no hacen por flojera, desidia o por ser mal hechas. Tienes que no hacer lo que ellas hacen cuando se expresan o tratan mal a los demás.»

Sammy nadó plácidamente en el estanque y mientras masticaba un delicioso y jugoso cangrejo, pensaba en que él quería ser alguien a quien la gente le tuviese mucha confianza. Quería ser diferente a los demás. Quería ser especial.

¡Un abrazo y buena semana equipo!

Jorge Oca

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