La agenda de nuestra alma es el Ser y no el Hacer.

Remigio estaba desolado. Estaba parado, vestido de negro junto al ataúd de su padre. El Covid lo había sorprendido sin vacuna y temas de presión alta y de diabetes. No le habían ayudado para nada. Nada importaba ya. Su querido papá ya estaba descansando.

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Remigio era espiritual y recién había escuchado una plática de Neal  Donald Walsch. Parecía que lo habían preparado para este momento. Recordó algunos puntos que había anotado para meditarlos cuando lo necesitase. Había llegado el momento…

Nuestra vida física le permite a nuestra alma comprobar que no sólo es Divina, sino que su propósito es Expresar su Divinidad. La naturaleza nos expresa a diario y de mil maneras lo increíble y fabuloso de lo Divino. El privilegio de los humanos es expresar esa Divinidad conscientemente. Es es lo que hace sagrada a nuestra vida.

Existimos en los campos físico, espiritual y de la consciencia del Ser. Durante nuestra existencia, nuestra alma “emigra”, a través de estos estados. La búsqueda o el propósito es estar conscientes de nuestra divinidad y expresarla. Es incorporar el Concepto de Dios a nuestra Experiencia de Dios.

Este proceso nos cambia de ser alguien que, en lugar de pasar su vida haciendo, pasa la vida siendo.

La Divinidad es un Estado del Ser, no del Hacer. Una acción permite mostrar lo que somos. Pero lo que somos es lo que produce nuestras acciones. No al revés.

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Remigio veía el traje azul marino y la corbata roja que su padre tenía puestos en estos momentos tan tristes. Pensaba que muchas personas y él incluido, pasaban su vida haciendo. Él pensaba que lo que hacía le permitiría ser feliz. Meditaba como muchos piensan que lo que hacen es lo que finalmente le agrada a Dios y que serán recompensados con el Reino en el Cielo. Nuestra alma no esta enfocada en lo que hacemos sino en lo que somos. En expresar un estado de ser que exprese nuestra divinidad. Nosotros no somos nuestro cuerpo, el cuerpo es algo que tenemos, no algo que somos. Lo mismo sucede con nuestra mente.

Remigio se limpiaba las lágrimas y no sabía cuales eran por su padre y cuales por él. Se preguntaba si lo que estaba siendo normalmente era la mejor versión de lo que él podría ser. Entendió que su divinidad no tiene que ver con la profesión ni ocupación. Entendió que la agenda de nuestra alma es quién estás siendo y no lo que estás haciendo. La pregunta que se haría “Remy” de hoy en adelante en cualquier momento del día sería: “¿Lo que estoy haciendo tiene que ver con la agenda de mi alma o para nada?”

Sería su decisión de ahora en adelante lo que estaría Siendo. Decidiría por anticipado cómo iba a Ser.

  • Paciente, Perdonador, Comprensivo, Entusiasta, Calmado, Amoroso, Servicial, Motivador, Pacífico, Compasivo, Creativo, Positivo, Amable…
  • Sería entrar conscientemente a los estados de la divinidad y ejercitar el músculo de su estado de ánimo y de su estado de Ser.

Entendió el gran regalo que le era concedido. Le mandó un abrazo y beso a su padre y continuó con su proceso de migrar hacia ese estado del Ser que expresaría esa Divinidad que lo mantendría en la experiencia de Dios.

¡Abrazo cariñoso equipo!

Jorge Oca

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