La tragedia del Navío Real “Mary Rose”

Hace casi 500 años, el Capitán George Carew, estaba parado sobre el puente de mando del Navío de Guerra “Mary Rose”. Uno de los barcos de guerra mejor equipados y construidos específicamente para ese propósito. Era sin duda, uno de los preferidos del Rey Enrique VIII. Nunca imaginó el buen capitán que tantas cosas salieran mal esa fresca mañana.

Sentía a su gran embarcación un tanto y cuanto inestable. El reciente acondicionamiento de una línea de cañones sobre la línea de flotación parecía ser en parte la culpable de lo que ahora percibía. La tripulación estaba distraída. Un tema laboral mal resuelto por los secretarios del Rey con respecto a unas prestaciones que tenían desde hace mucho, los tenía francamente cabreados. Se podía sentir en el aire esa energía negativa que nunca ayudaba.

Él mismo andaba totalmente desenfocado. Mal momento porque los franceses estaban ya aquí y la batalla de Solent había ya iniciado. Él sabía que la flota inglesa era notablemente superior y tenía como siempre un deseo intenso de aplastarlos y mostrarles – de nuevo – quienes eran los amos de los mares, de la tierra y del mundo entero.

George vio en su mente lo que tenía que hacer. Giraría a “Mary Rose” y acabaría con su nueva batería de cañones a ese Capitán Francés que había osado enfrentársele esa  preciosa mañana. Nunca imaginó lo que seguiría.  El “Mary Rose” giró rápidamente a estribor mientras el Capitán gritaba las órdenes a sus subalternos. Un repentino y fuerte viento los tomó por sorpresa e inclinó fuertemente al imponente navío. Las compuertas de los cañones estaban abiertas y de inmediato grandes cantidades de agua entraron al barco.

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En cuestión de minutos, la cantidad de agua  que entraba se multiplicó y en menos de lo que cualquiera se hubiera atrevido siquiera a pensar, el Navío Real de su Alteza Enrique VIII – el Rey en turno – se hundió con su Gran Capitán, George Carew – Negligente e Ignorante – y 500 tripulantes a bordo – que no sabían nadar – . Solo 35 salvaron la vida.

¿Cómo andan “los diferentes barcos” en tu vida? ¿Tu persona, tu familia, tu trabajo, tus amigos, tu país, tu Dios?

¿Están “las escotillas” de tus barcos abiertas y podrían causar que algunos de tus barcos se puedan hundir?

¿Cómo andas como Capitán de tus barcos? ¿Estas enfocado, atento y pendiente? ¿O cualquier ráfaga de viento fuerte te puede provocar grandes afectaciones?

¿Cómo anda “tu tripulación”? ¿Cómo la has tratado? ¿Esta preparada, enfocada y atenta?

¿Cómo andan los Capitanes de otros navíos que pueden afectar tu vida y la de los tuyos?

¿Qué tanto confías en el Capitan Mayor – Dios – ?

Te deseo que navegues en paz y que todo vaya bien.

Jorge Ocaranza Freyria

 

 

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