BANDERA AMARILLA

Hace apenas unas semanas que apareció el Corona Virus en una provincia “pequeña” de China de unos 50 millones de habitantes. Un par de doctores se percataron de ello a fines de diciembre y fueron silenciados por las autoridades chinas correspondientes. Eran sólo 6 o 7 casos. El 20 de enero se hizo público el problema y cómo ocurre en ocasiones, sucedió en el peor momento posible. El Año Nuevo Chino, en donde miles de millones de chinos viajan para ir a sus pueblos donde nacieron.

Las autoridades comenzaron entonces a tomar decisiones drásticas y cerraron ciudades enteras. El mundo levanta una ceja primero, pero básicamente sigue con lo que estaba haciendo. La economía mundial va bien, las bolsas en máximos históricos y un nuevo año promete puras cosas color de rosa.

La complacencia puede ser peligrosa en este mundo tan interconectado.

Hasta que se cancelan vuelos y China se aisla. Luego los casos se multiplican y las muertes también. Se conoce que “sólo” el 3 % de los infectados se muere.  El número de casos en China pasa ya de los 75,000 y el virus ya logró encontrarse en más de 45 países. Las bolsas reaccionan con violencia y el miedo se apodera poco a poco de inversionistas y del público en general. Cifras astronómicas se evaporan. La bajada es similar a la crisis del 2018. Hasta ahora.

¿Pero si en los Estados Unidos se mueren de la famosa “flu” casi 40,000 al año? ¡Pero si también se mueren 100 personas al dia por accidentes automovilísticos!

Finalmente parece que cadenas de producción importantes en China se han roto y que el consumo también. Los viajes internacionales pueden tener mayores disrupciones y grandes eventos pueden cancelarse. La afectación PUEDE ser importante en la economía mundial.

En México, la entrada del virus podría ser terrible. No me quiero imaginar a la industria turística siendo afectada por la negativa de millones de turistas de querer o poder viajar por lo pronto a México. Me da verdadero pavor el pensar en que sea un tema en donde muchos mexicanos se enfermen. No se ve muy sólida que digamos ni nuestro Sistema de Salud ni el liderazgo que tenemos. La responsabilidad es gigantesca y pienso que estamos como si nada fuese a pasar.

Me considero una persona demasiado positiva y optimista. Tanto que a familiares y amigos hasta les incomoda tanto positivismo mio. Creo que tenemos ahora que ponernos las pilas. Si no pasa nada, perfecto. Seguimos adelante y le agradecemos a la Virgen de Guadalupe, al santito o movimiento esotérico de tu predilección.

Creo sin embargo que tenemos que por así decirlo, cambiar en este entorno a una BANDERA AMARILLA. Estar en Bandera Amarilla quiere decir que tenemos que hacer cosas diferentes.  No estamos en Bandera Verde en donde todo va mas o menos bien. Tenemos que INTERVENIR conscientemente en lo que hacemos y lo que no hacemos ya que existe una situación que PUEDE impactar nuestras vidas de manera más significativa.

Bandeira-Amarela-1100x825-1920x1080.jpgPor supuesto que lo primero sería tomar en serio las precauciones y nuevos hábitos para cuidarnos y cuidar a los que están en nuestra esfera de influencia. Lavarnos las manos, gel antibacterial, tapabocas, limpieza mucho mas profunda de lugares públicos, cuidado al saludar, al manejo de gente enferma, etc.

Lo Segundo es pensar en serio en lo que podría suceder si esto se pone más interesante. ¿Qué precauciones debemos tomar? ¿Qué contingencias debemos tomar cuando estamos en Bandera Amarilla? ¿Cuidar a nuestra familia y por tanto a nuestros trabajos o familia del trabajo? ¿Cómo cuido a mi familia del trabajo? ¿Qué previsiones y provisiones tomo? ¿Qué pasa si no las tomo y pasa algo? ¿Qué pasa si las tomo y no pasa nada? ¿Qué debe cambiar en mí con esta BANDERA AMARILLA?

¿NADA?

Opino que debemos tomar varias decisiones.

Estuve hoy en el aeropuerto de la ciudad de México y vi a miles de gentes. Solo algunos empleados del aeropuerto tenían cubre bocas. Bueno, también vi a un par de chinos con la boca tapada. La gente seguía con su vida normal. Chateaban por sus celulares. Mandaban mails por sus computadoras. Desayunaban alegremente. Viajaban a cientos de destinos nacionales e internacionales. Por un segundo me puse en el modo de qué pasaría si la CDMX fuera cerrada al mundo por un brote fuerte. ¿Se acuerdan de cuándo con la influenza, ya tuvimos un susto que afortunadamente no paso a mayores?

Las crisis siempre traen consigo renovaciones necesarias. Nos invitan a reinventarnos y unirnos en torno al reto común. mejoras y renacimientos necesarios. Abrazaré esta crisis y buscaré que me traiga y nos traiga muchas cosas positivas. Saldremos más fuertes sin duda. El tema es estar pendientes y conscientes, porque ahí viene. Ya esta aquí por lo pronto la Bandera Amarilla.

¿Que opinas?

Buen dia,

Jorge Ocaranza FreyrIa.

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