La guerrera abatida

Alejandra tiene unos 75 años.  Vive en una de las colonias del cinturón de miseria que rodean a la gran ciudad. Paracaidista, superviviente de líderes, de falta de servicios y plenitud de violencia.

Llevaba años trabajando y dejando de trabajar en la casa de mi mama. Y al través de los años su historia se fue desarrollando frente a la nuestra.  Mientras nosotros íbamos a buenas escuelas y terminábamos la uni , sus hijos sacaron ficha y si acaso terminaron la secundaria.

Nosotros viajábamos y conocíamos el mundo con visa y pasaporte. Ellos  ya conocían y trabajaban en Nueva York. Sin papeles. Mientras nosotros visitábamos a especialistas médicos al instante;  Ale fue visitada por la diabetes, la presión alta, cataratas y una columna muy atrofiada.

Yo nunca la vi quejarse. Trabajaba de sol a sol. Siempre fue una guerrera.

 

Estaba sentándome en el comedor de casa de mi mama cuando me aviso la muchacha que Ale tenía un fuerte dolor de estómago. Cuando fui a verla, me encontré a la guerrera postrada en el colchón revolcándose de dolor. Apenas pudo decirme que llevaba tres semanas cada dia sintiéndose peor.

Si, ya había ido al doctor. Si, había estado en el hospital y la habían mandado de regreso a su casa porque no le habían encontrado nada. grave Y si, el dolor iba en aumento.

Después de inyectarla y ver que se le salían las lagrimas de dolor, hable por teléfono y le conseguí una cita con un especialista. La subí al coche y solo veía como sufría cada segundo.

De hecho, su vida ha sido un gran sufrimiento.

El doctor nos mandó al hospital y ya en  la sala de espera de emergencias; veía impotente a Ale acostada en el suelo quejándose terriblemente. Sus estudios habían mostrado que efectivamente su diabetes, presión alta, columna deformada y cataratas estaban ahí: pero que nada más grave se veía por lo pronto.

Los exámenes no  revelaban la vida tan terrible de sufrimiento que la guerrera había pasado. Y seguía pasando.

“No tendrá algún problema personal por el cual este así?” me preguntaba el doctor. Y yo pensaba que la lista era de hecho muy grande. Pero que Ale como gran guerrera siempre se había impuesto.

Y ahora veía como finalmente tanto sufrimiento físico y seguramente mucho sufrimiento sicológico finalmente estaban cobrando la factura.

La gran guerrera estaba abatida. Y a mí se me salían las lagrimas porque lograba sentir su gran miseria. Una terrible miseria por la que había pasado por toda tu vida.

Miseria física. Miseria social. Miseria emocional.

Y había vivido entre nosotros. Y habíamos hecho algo. Pero no necesariamente mucho.

Me recordaba mucho en esos momentos a nuestro país. Que diferencias tan grandes tenemos. Cuanta inequidad. Cuanta injusticia.

Veía como la guerrera estaba exhausta. Sentía tanto su sufrimiento. Olía su derrota.

Sentia yo una gran vergüenza.

Y una gran tristeza.

Creo que hemos hecho poco para aliviar un poco esta gran brecha que se presenta en nuestra sociedad.

Que estamos haciendo en contra de la gran inequidad ?

Y no se trata de hacerlo por las elecciones. O por seguridad o por conveniencia.

Creo que son valores fundamentales que luego hemos olvidado por ahí.

Molesta el tema?

Debería.

Saludos y buen día.

JOF

Un comentario sobre “La guerrera abatida

  1. Silvano Ramos Añorve

    Si molesta por hay mucha pobreza en familias y nosotros a veces nonpensamos en ello por eso si hay oportunidad de ayhdar de alguna manera hay que hacerlo y uducat a nuecyros hijos con conviencia de ello a lo mejor y oodamos hacer la difrenvua a largo plazo.

    Me gusta

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