El cocodrilo interno.

Frank era sin duda el cocodrilo líder del estero. Una pequeña porción de agua que conectaba una serie de riachuelos con el Océano Pacífico. Frank era en realidad “Pancho”, pero un gringo despistado lo había bautizado así y se le había quedado su nombre.

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Una veintena de cocodrilos vivían ahí, alimentándose de pescado, de algún perro descuidado y de lo que un hotel les daba todos los días a las 3 de la tarde. El espectáculo de verlos de cerca era siempre impresionante.

Este año estaba siendo muy complicado para los cocodrilos. El mar de fondo había metido toneladas de arena al estero del mar y el balance dentro del mismo se había perdido. Los peces tenían menos espacio, menos comida y se habían multiplicado menos. La cadena alimenticia estaba rota. Los cocodrilos tenían hambre y por lo mismo estaban de mal humor y los pleitos y rencillas aumentaban cada día.

Frank sabía que como líder tenía que poner orden. Aún no llovía y lo que traía consigo esa primera lluvia no sería aprovechado si no se unían y trabajaban como equipo.

El presentía que no debía de faltar nada para esa primera lluvia, así que juntando a todos los cocodrilos, les habló con determinación, con claridad y con intensidad:

“Todos sabemos que los últimos tiempos han estado difíciles. Han sido tiempos diferentes en donde el clima ha cambiado, en donde la comida ha escaseado y en donde hemos tenido que adaptarnos. Sé que algunos ahora no están conscientes que los verdaderos problemas están en cómo atendemos y percibimos los problemas. Muchas veces los temas están en nuestras mentes y no en el verdadero problema. Debe llover en los próximos días y si no estamos unidos y coordinados, no aprovecharemos lo que en cada año – el destino – nos envía y nos corresponde. Me preocupan sobre todo, ustedes los jóvenes. Entiendo que sus padres los han querido proteger de situaciones y eventos que suceden, pero la vida nos va preparando para que cada uno de nosotros hagamos lo que nos corresponde. Tienen en ustedes el DNA o información de cómo deben actuar para el bien común. Les pido estos días que vienen el que estén conscientes de su inconsciencia y se sobrepongan”.

Muchos cocodrilos movieron sus enormes colas y cabezas en señal de aprobación de las palabras del líder. Algunos jóvenes no entendieron la verdad nada, pero por miedo al colosal tamaño de Pancho es que imitaron a sus padres, tíos y primos.

Esa noche caería la primer gran lluvia de la temporada. Hace meses que no caía una sola gota. Frank estaba atento desde antes del amanecer y asumiendo su gran papel de líder, llevó a la veintena de cocodrilos a la zona más amplia del lago. Todos tomaron sus posiciones. Formaron un gran círculo y todos veían hacia la parte estrecha del lago. Frank los animó a quedarse quietos y a esperar a que el sol comenzara a calentar el agua. La lluvia modificaba cada año la concentración del agua y por lo mismo esta se calentaba más que lo normal. Los peces entonces buscaban mas oxígeno y subían a la superficie, en donde los cocodrilos los esperaban con las fauces abiertas. 

El espectáculo era increíble. Todos los cocodrilos del círculo se movían al unísono hacia el centro y los peces nadaban hacia la parte mas estrecha en donde dos cocodrilos comían hasta saciarse. Luego se cambiaban de lugar por otros dos. El movimiento y coordinación parecía venir de algo programado y practicado por milenios, lo cual de hecho era cierto. Todos trabajando en equipo, coordinados, cada quien haciendo su parte y tomando lo que les correspondía.

Photo by Los Muertos Crew on Pexels.com

Al día siguiente, a las 3 de la tarde, ningún cocodrilo se apareció. Pancho estaba con la panza más que llena, con esa cara de sonrisa y satisfacción que solo un cocodrilo puede tener. Los jóvenes parecían entender la lección y la vida seguía. Como siempre, todo lo que sucedía, pasaba porque así tenía que ser.

Un abrazo a tu cocodrilo interno. Espero que esté consciente de quién es, de lo que tiene y quiere y de lo que no le sirve, no le ayuda y de hecho le puede afectar.

Abrazo al clan.

Jorge Oca

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