Audelio, Descansa en Paz

Conocí a mi querido Audelio hace unos 35 años. Una de esas gentes especiales que el destino luego te manda para iluminar tu vida. Chofer de la oficina. Audelio sufrió mucho de pequeño. Temas familiares que como a muchos, le hicieron ser particularmente  sensible emocionalmente.

Fue un luchador como pocos. Luchó contra una infancia que le privó de cariño y amor. Luchó contra un alcoholismo intenso y como los grandes salió adelante. Luego su intensidad lo llevaría a correr deportivamente y compitió en el maratón de la ciudad de México, llegando en el séptimo lugar general, sólo superado por grandes atletas internacionales y nacionales. Audelio se aplicaría y aún con sus antecedentes, su edad y su físico nos pondría a todos la muestra de lo que alguién puede llegar a lograr.

A nuestro querido gordo, absolutamente nada se le atoraba. Lograba cualquier tipo de trámite, encargo o tarea. Simplemente lograba lo que se proponía. Era Audelio.

Su lealtad era también intensa, completa y total. Muchas veces aceptaba cosas que le afectaban a él o con las que no estaba de acuerdo. De hecho estaba programado para obedecer. Recibía encargos, órdenes y peticiones de todo tipo y a toda hora. No había peros, pretextos ni quejas. Se daba vuelta, iba y se dedicaba a cumplir. Como si fuese un lobo sin manada, adoptaba a su nueva manada y trabajaba, luchaba y estaba dispuesto hasta dar su vida en cumplir, en defender y en atender.

Si pudiese escoger a alguién para que me acompañase a arreglar algún tema, sin duda que Audelio estaría muy cerca de la parte alta de la lista. Contaba con él siempre al 100 %.

Me pregunto si yo le correspondí a él como él se entregó a mí y debo contestar que de ninguna manera. Entiendo que en el fondo él quería pertenecer, ser reconocido y ser aceptado. Querido en el fondo. Me siento tranquilo de haberle correspondido en ese sentido, pero siempre se trató de mi, de nosotros y muy pero muy pocas veces de él. Tenía un vacío gigante y lo trataba de llenar, ayudando, cumpliendo y logrando lo imposible por los demás. Era un buen hombre y se le extrañará mucho y con gran cariño. Espero que donde estés, Audelio, seas llenado de ese amor que de repente te faltó. De ese reconocimiento que tanto te debimos. Que encuentres también el perdón de las cosas en las que franca y claramente la regaste y te equivocaste.

Finalmente la conclusión de este terrible cáncer te llevará a seguir tu vida eterna en otro lugar. Descansa en Paz, querido Audelio, desde acá te envío todo mi respeto, todo mi cariño y toda mi admiración. Fuiste un gran hombre, un buen hombre, un hombre muy intenso. Nunca te olvidaremos.

Buen día amigos,

Jorge Oca

2 comentarios sobre “Audelio, Descansa en Paz

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