Mis nubes negras

Este martes escuchaba muy temprano la noticia de que las bolsas en el mundo habían bajado notablemente. Miles de millones de dólares se “habían esfumado”. Miles de inversionistas estaban muy preocupados por la pérdida de su dinero.

Al tomar un Uber y preguntarle al conductor sobre el tema de las bolsas mundiales, el me comentó que a el lo que le preocupaba mucho era el aumento de las gasolinas. – “Con estos aumentos tengo que pagar mucho más que antes.” – me decía.

Al llegar al desayuno que tenia, la hostess de la entrada me dijo que su preocupación no eran ni las bolsas ni el precio de la gasolina. Su preocupación máxima es que nada más no aprendía inglés y que seguramente ya no le renovarían el contrato.

Encarrerado con mi misión por enterarme de las preocupaciones de la gente y poder así escribir la Meditación para mi, le pregunté al mesero que cual era su preocupación máxima. Me respondió que su preocupación era que le dejara una muy buena propina. Y después de que esperara a que me dejara de reír, me confió que su preocupación es que uno de sus hijos logre liberarse de una adicción fuerte a la mariguana.

No cabe duda que muchos andamos por la vida con nuestras “nubes negras” sobre nuestras cabezas. Nos siguen a donde vamos y pareciera que es difícil librarnos de ellas. En una de esas, algunos ya tenemos sendos cumulus nimbus con algunos años de acompañamiento.

Al parecer todos tenemos diferentes razones por las cuales las nubes se han ido formado. Pensamos que las únicas preocupaciones, o las más validas o las más importantes son las nuestras. Y por supuesto que nos olvidamos luego de voltear hacia los demás y atenderlos en el manejo de sus nubes.

Escuché a alguien decir recientemente qué hay que aprender a abrazar nuestras preocupaciones, dolores o nubes que luego nos acompañan por largos periodos. Hay veces qué hay que aprender a vivir con ellas.

Otras ocasiones hay que rociar a las nubes con aquella receta secreta que las disuelve y las desaparece. Mi papa decía que cuando tenemos esas nubes sobre nuestras cabezas, no podíamos ver brillar las estrellas. Y disfrutar de las bendiciones que si tenemos.

En esta época en donde pareciera que Dios no esta de moda  y que a veces hasta pudiera parecerle perverso a varios – por lo que ellos u otros están pasando; por las terribles nubes que están sobre sus vidas – ; no es difícil que en ocasiones lleguemos a pensar que un gran manto de nube negra nos pueda cubrir a todos por igual.

Su reino es un reino de luz y no de tinieblas. Su mensaje es uno de paz brillante. Su ejemplo fue – y es –  de amor. Unámonos a la luz y a la misericordia. Rechacemos las tinieblas, luchemos contra la obscuridad y trabajemos contra esas nubes negras que luego pareciera que no nos quieren abandonar.

Habrá que tener voluntad, valentía y decisión para caminar sin nubes negras acompañadoras. La vida es muy corta para no ver tanta estrella.

¿Como anda tu administración de nubes?

¿Que tanto te perjudica el que tu nube “te siga“ y siempre ande “tras de ti’?

¿Extrañas cuando tienes una nube pequeña o de plano no tienes alguna?

¿Que podrías hacer para hacer mucho más chica a tu nube negra?

Saludos

JOF

5 comentarios sobre “Mis nubes negras

  1. M. Menendez

    Muy bueno Jorge la mayoria de las personas pensamos que nuestro problema necesita atencion y cuando ves los del projimo te das cuenta que los tuyos son menores y lo que necesitas es tender tu mano al projimo

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  2. Anónimo

    Me encantó!!!!! está excelente!. Magnífica forma de exponerlo, me hizo reflexionar, y además es muy amena!!!. ¡Extraordinaria la filosofía del Dr. Ocaranza.

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    1. meditacionesparami

      Querido anónimo, me parecen que tus preguntas dan en el centro de un par de cuestiones.
      Sin duda creo que muchas nubes nos las fabricamos nosotros mismos y que de repente no estamos contentos sin nubes que nos agobien. O que hagan que otros nos sostengan y carguen. Y por supuesto que solo nosotros podemos disipar.
      Tu comentario de la responsabilidad de tu vida creo que es finalmente un tema central.
      Que difícil es lograrlo.
      No habría excesos, vicios, desamores…
      Gracias por compartir.

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  3. Fernando Arnaiz Herrera-Lasso

    Estos comentarios son míos:
    ¿Qué tanto tu nube te la fabricaste tú y sólo tú la puedes disipar?
    ¿Qué tanto estás tomando responsabilidad de tu vida y de lo que te sucede?

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